Sin limitaciones: Ali Stroker hace historia con Premio Tony
Foto: El Vocero de Puerto Rico
Stroker recibió el trofeo a la mejor actriz de reparto en un musical.
NUEVA YORK — Ali Stroker dice que cuando canta, no tiene «ninguna limitación». Eso quedó claro ayer cuando actuó e hizo historia como la primera actriz en silla de ruedas en ganar un Premio Tony.
Stroker recibió el trofeo a la mejor actriz de reparto en un musical por su interpretación de Ado Annie en una oscura reposición de Daniel Fish del clásico de Rodgers and Hammerstein, Oklahoma!.
“Este premio es para cada niño que esté viendo esta noche que tenga una discapacidad, que tenga una limitación o un desafío, que haya estado esperando para verse a sí mismo representado en esta arena”, dijo la artista en el escenario.
Ataviada en un vestido amarillo neón con los hombros descubiertos diseñado por su amiga Rachel Antonoff, Stroker dijo a The Associated Press en la alfombra roja antes de la ceremonia que su papel en Oklahoma! era «simplemente un sueño hecho realidad».
«He estado cantando desde los 7 años y para mí el canto es donde no tengo limitaciones, es donde me siento más poderosa”, manifestó. “Y mi voz y la capacidad de crear música, pienso que realmente me ha sacado de todas las adversidades que he pasado y me ha traído hasta aquí hoy como mi más poderoso ser».
Apuntó que uno de cada cinco estadounidenses vive con algún tipo de discapacidad.
La actriz de 31 años, que fue la primera persona en silla de ruedas en aparecer en Broadway en 2015, en Spring Awakening, quedó paralizada del pecho para abajo a los 2 años tras sufrir un accidente automovilístico.
La productora de Oklahoma!, Eva Price, dijo a la AP ayer que Stroker era la perfecta Ado Annie.
«Era claro por su humor, su corazón, por quién es, por el modo en que interpretaba esas letras y esos diálogos sobre lo que significa ser una mujer fuerte que sabe lo que quiere y no puede decir que no», dijo Price.
Cuando no ha vacío de esperanza, ni debilitamiento de voluntad, ni pérdida de fé.
Cuando aceptas la realidad y tienes el aplomo de vivirla.
Cuando aceptas el amor y tienes el valor de sostenerlo.
Cuando te aceptas como eres, pero tienes la voluntad de trabajar para cambiarlo.
Cuando asimilas tu pasado, construyes tu presente y proyectas tu futuro.
Cuando te superas, te valoras y sabes dar fruto.
Cuando abres camino, dejas huellas, asimilas experiencias… ¡y siembras raíces!
Cuando te impones metas, sin importarte comentarios ni prejuicios.
Cuando das ejemplo, sin importarte burlas ni desdenes.
Cuando cumples con tu deber sin importarte otros criterios y otros pareceres.
Cuando eres fuerte por carácter, sostenido por formación, sensible por temperamento… ¡y humano por nacimiento!
Cuando enfrentas el invierno, aunque pierdas las hojas.
Cuando recoges flores aunque tengan espinas y marcas camino aunque se levante el polvo.
Cuando eres capaz de afianzarte con residuos de ilusiones. Capaz de perfumarte con residuos de flores… ¡y de encenderte con residuos de amor!
Cuando ayudas a tus semejantes, conociéndote a ti mismo y dándole a la vida más de lo que recibes.
Cuando te plantas para no retroceder… cuanto te defiendes como águila para no dejar de volar… cuando te asientas como ancla y te iluminas como estrella.