Crecer espiritualmente no es fácil siempre. Se puede decir que como creyentes, tenemos que soportar los dolores del sufrimiento. Aprende a vivir más allá de tus emociones. No te compares con otras personas, todos tienen sus puntos fuertes y débiles. Ten paciencia contigo mismo/a y sigue hacia adelante, creyendo que estás cambiando día a día. –Joyce Meyer
El crecimiento espiritual es el desarrollo que vamos adquiriendo, cada uno de manera individual, en nuestro interior y que nos conecta con Dios, la creación y los demás seres humanos. Al igual que en el desarrollo físico cuando queremos estar en forma, en el cual debemos adoptar un régimen alimentario sano y de buenos hábitos de salud, el acrecentamiento espiritual va de la mano de algunos aspectos esenciales. Somos un ente holístico, por lo que el cuerpo, la mente y el espíritu deben estar en armonía. De tal manera que según nos preocupamos por nuestro físico y por nuestra salud emocional, debemos también ocuparnos de nuestra espiritualidad. Esta última nos provee dirección, nos ayuda a mantener una vida equilibrada, y a encontrar el significado y propósito en nuestras vidas.
“Más bien, al vivir la verdad con amor, creceremos hasta ser en todo como aquel que es la cabeza, es decir, Cristo. Por su acción todo el cuerpo crece y se edifica en amor, sostenido y ajustado por todos los ligamentos, según la actividad propia de cada miembro”. –Efesios 4:15-16
Gloria Teresa

