La prosperidad no existe sin temores ni disgustos, ni la adversidad sin consuelos y esperanzas. –Francis Bacon
Dicen que el tiempo sana las heridas, no obstante, mientras estamos pasando la prueba no lo entendemos; y entretanto lo asimilamos, todos precisamos en algún momento consolar y ser consolados. Hay muchas maneras de consolar, mediante una palabra, una mirada, un abrazo, algunas veces solamente necesitamos que se nos escuche, la sola presencia de otro ser humano al lado nuestro nos conforta y nos da seguridad. Mas continuamente debemos recordar que en situaciones de desconsuelo siempre hay esperanza, que después de la tormenta regresa la calma y que tras la lluvia siempre saldrá el Sol. -Gloria Teresa
“No bien decía: Mis pies resbalan, cuando ya tu amor, Señor, venía en mi ayuda. Cuando en mí la angustia iba en aumento, tu consuelo llenaba mi alma de alegría. –Salmos 94:18-19

