Me inundaron de paz, de bienestar. Hacía mucho, mucho tiempo que no sentía una paz y un bienestar parecidos. «La felicidad…», Me dije, como una palabra oída, o leída, y hasta aquel momento sin sentido. Una especie de sonrisa múltiple que por primera vez conocía e inundaba todo cuanto miraba. Como si sonriera con todo mi ser. -Ana María Matute (Paraíso inhabitado, 2008)
Gozamos de un estado de bienestar cuando nos sentimos satisfechos y tranquilos con todo lo que nos rodea. Cuando disfrutamos de buena salud (física, mental y emocional), cuando estamos económicamente bien, cuando tenemos éxito en la vida y obtenemos logros deseados, o cuando nos hallamos plenos espiritualmente. El concepto de bienestar es relativo y para cada persona tiene un alcance diferente, ya que va de acuerdo con sus circunstancias y con lo que le agrada o necesita. Ejemplo de esto puede ser un individuo que se siente plenamente feliz con solamente poseer una salud en óptimas condiciones, aunque no tenga bienes materiales. Sin embargo, por otro lado, una persona puede sentirse desdichada y no gozar de dicho bienestar, porque piensa que el dinero lo es todo en la vida, o que no tiene suerte en el amor. No importa quiénes o cómo seamos, lo primordial es que podamos lograr el grado de bienestar que cada uno desea. Mas eso depende exclusivamente de nosotros mismos, de cómo manejamos nuestras situaciones y emociones, y de cómo percibimos a los demás y las circunstancias ajenas que nos rodean. -Gloria Teresa
“El Señor mismo nos dará bienestar, y nuestra tierra rendirá su fruto”. –Salmos 85:12

