Hagas lo que hagas, no podrás agradar a todo el mundo. Créeme, no necesitas la aprobación de los demás para ser feliz. -Walter Riso
Los seres humanos nos necesitamos unos a otros, no somos seres solitarios ni tampoco fuimos creados para estar solos. Sin embargo, esto no implica que tenemos que estar acompañados, o que necesitamos la aprobación de otros para estar felices y completos. Nos gusta ser aceptados, halagados y valorados, no hay nada malo en ello, mas, cuando esa necesidad de aceptación por parte de otros se sale de control, significa que dependemos totalmente de las demás personas para sentirnos realizados. En la medida en que dependamos totalmente de la opinión ajena, estamos entregando las riendas de nuestra vida en sus manos. La soledad no es un estado o circunstancia negativa, es una etapa por la cual muchos de nosotros hemos transitado o hemos de atravesar alguna vez. Muchas veces la buscamos con el fin de pensar y podernos concentrar mejor o porque nos hace falta un tiempo a solas. Mas cuando una persona se siente sola sin buscar estarlo (a pesar de tener amigos, familia, conocidos), y ese vacío le trastoca negativamente al punto de deprimirse y afectar su salud emocional, debe buscar ayuda profesional para poder manejarlo. Dos cosas debemos de comprender y tener claras, una es que no podemos agradarle a todo el mundo por más que nos esforcemos y queramos. La segunda, recuérdala bien, tú eres tan importante como los demás, somos seres únicos creados por Dios a su imagen y semejanza. -Gloria Teresa
“Trabajen, pero no por la comida que es perecedera, sino por la que permanece para vida eterna, la cual les dará el Hijo del hombre. Sobre éste ha puesto Dios el Padre su sello de aprobación”. –Juan 6:27

