Declaración Diaria – Septiembre 24: “Callar”

Lo que se deja expresar, debe ser dicho de forma clara; sobre lo que no se puede hablar, es mejor callar. –Ludwig Wittgenstein

Si bien tenemos el derecho a expresar lo que sentimos, debemos hacerlo asertivamente, de la manera más adecuada posible y en el momento preciso. A veces es mejor callar, como dice el refrán, ‘calladitos nos vemos más bonitos’. Debemos saber, o mejor dicho, aprender a comunicarnos. En una conversación donde ya se estén subiendo los tonos, escucha bien antes de responder; y si lo que escuchas te da coraje, cuenta hasta diez y calla. Esto no significa que debes tragarte la situación, solo que debes calmarte, tomarte un tiempo y pensar bien lo que vas a decir. En un momento de enojo puedes llegar a decir cosas que luego harán que te arrepientas. -Gloria Teresa

“…un tiempo para rasgar, y un tiempo para coser; un tiempo para callar, y un tiempo para hablar…” –Eclesiastés 3:7

No culpes a nadie

Nunca te quejes de nadie, ni de nada, porque fundamentalmente tú has hecho lo que querías en tu vida. Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo y el valor de empezar corrigiéndote. El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas de su error.

Nunca te quejes de tu soledad o de tu suerte, enfréntala con valor y acéptala. De una manera u otra es el resultado de tus actos y prueba que tú siempre has de ganar.

No te amargues de tu propio fracaso ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño. Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar. No olvides que la causa de tu presente es tu pasado así como la causa de tu futuro será tu presente.

Aprende de los audaces, de los fuertes, de quien no acepta situaciones, de quien vivirá a pesar de todo, piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo y tus problemas sin eliminarlos morirán.

Aprende a nacer desde el dolor y a ser más grande que el más grande de los obstáculos, mírate en el espejo de ti mismo y serás libre y fuerte y dejarás de ser un títere de las circunstancias porque tú mismo eres tu destino.

Levántate y mira el sol por las mañanas y respira la luz del amanecer. Tú eres parte de la fuerza de tu vida, ahora despiértate, lucha, camina, decídete y triunfarás en la vida; nunca pienses en la suerte, porque la suerte es: el pretexto de los fracasados.

Pablo Neruda