Donde reina la caridad, ahí está la felicidad. –Don Bosco
La caridad entra por casa, es una expresión que aprendí desde pequeña y que también la hice mía. Algunas personas hacen la caridad descuidando su hogar y a su familia. Es importante ayudar a los demás, mas debemos practicar la caridad primero desde el hogar, para luego poder llevarla a otros. Si bien es cierto que debemos amar al prójimo y ayudarle en todo lo que podamos, no podemos dar de lo que no tenemos. Si en nuestros hogares no hay amor, comprensión, paz, respeto, apoyo y el deseo auténtico de ayudarse entre si, no podremos ejercer bien la virtud de la caridad. Al practicarla, debemos hacerlo por amor al prójimo y porque nos llena de regocijo, no por quedar bien con la sociedad o por obtener reconocimiento. Practica a hacer la caridad comenzando por pequeños actos, un saludo, una sonrisa, una llamada, expresa tu amor, cariño o admiración por otra persona, escucha a quien precisa ser escuchado y anima al que lo necesita, extiende una mano en lo que puedas. Y lo más importante, haz el bien sin mirar a quien. Esa persona que un día te lastimó, algún día necesitará de ti, devuelve bien por mal, demuestra de qué estás hecho, créeme que en el proceso podrás perdonar y sentirás paz. -Gloria Teresa
“Hazte un tesoro de limosna y caridad, y te será más útil que el oro”. –Eclesiástico 29:11

