
Comenzar el día con una sonrisa y una actitud positiva es muy provechoso y altamente recomendable. Recibes de acuerdo a la actitud con la cual enfrentas las situaciones cotidianas. Si te es muy difícil, comienza poco a poco. No nacemos instruidos, toda conducta es aprendida.
Comienza cada mañana pensando cómo deseas encarar tu día. Cometemos el error de levantarnos y saltar de la cama despavoridos porque hay que trabajar y tantas cosas por hacer. Es tiempo de DETENERSE y reflexionar.
Cada mañana al despertar, respira profundo. No comiences pensando en todo lo que tienes que hacer, sino en todo lo que tienes que agradecer. Vas a ver que son tantas las bendiciones que te han llegado, que tu día se llenará de entusiasmo y positivismo. Entonces la sonrisa te saldrá automáticamente, tendrás más confianza en ti mismo y modificarás tu actitud.
-Gloria Teresa

