Transformación

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La transformación es un proceso de cambio que se puede manifestar ya sea por decisión propia, porque nos dimos cuenta que lo necesitamos; o bien por circunstancias adversas que llegan de momento y es menester un reajuste a nuestra forma de ser y a nuestras costumbres. Podemos definirlo como un proceso evolutivo necesario que se da en nuestro interior, que nos lleva a movernos de nuestra zona de confort, para poder realizar el cambio que realmente queremos en nuestras vidas. Sin embargo, esta metamorfosis no sucede de la noche a la mañana, se produce en etapas y requiere de tiempo, de examinarnos profundamente, de mucha paciencia y perseverancia, y sobretodo de un cambio de actitud. La oruga al final se convierte en Mariposa, a través de un proceso largo y doloroso, quizás, a su vez, tedioso. Igual pasa con nosotros, el cambio es una oportunidad para crecer, para mejorar y para convertirnos en mejores seres humanos; para transformarnos en la hermosa Mariposa que cada uno de nosotros deseamos llegar a ser.

Gloria Teresa

Musas y Estrellas

En mi isla imaginaria,
rodeada del mar azul,
me siento a escribir poemas.
debajo de un abedul.

Mirando hacia el infinito,
rebuscando entre las musas,
al ver la fugaz estrella,
me quedé algo confusa.

Recuperada y serena,
rastreando la inspiración,
fui a dar con el asunto,
de mi gran composición.

De musas o de estrellas,
no me decido por cuál,
creo que escogeré ambas,
porque me gustan igual.

En mi isla imaginaria,
rodeada de musas bellas,
comencé a escribir poemas,
debajo de las estrellas.

Gloria Teresa©
08/28/2020

Entonces vendrá la Paz

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Si crees que la sonrisa tiene más fuerza que las armas,
si crees en el poder de una mano abierta,
si crees que lo que une a los hombres es más que lo que los separa,
si crees que el hecho de ser diferente es una riqueza y no un peligro,
¡entonces vendrá la paz!

Si sabes mirar al otro con un poco de amor,
si prefieres la esperanza a la sospecha,
si piensas que tú eres el que tiene que dar el primer paso en lugar del otro,
si el llanto de un bebe es aun capaz de estremecerte,
¡entonces vendrá la paz!

Si puedes sentir alegría con el éxito de tu vecino,
si crees que el perdón puede más que la venganza,
si eres capaz de dar tu tiempo gratuitamente por amor,
si para ti el otro es sobre todo un hermano,
¡entonces vendrá la paz!

Si sabes aceptar las críticas,
si te resistes a echar la culpa de todo a los demás,
si prefieres que te hagan daño antes que hacerlo,
si rechazas la idea de que eres indispensable,
¡entonces vendrá la paz!

Autor Desconocido

¿Crecemos?

En el sendero de tu vida, si te pones a coleccionar heridas eternamente sangrantes, vivirás como un pájaro herido incapaz de volver a volar.

Uno crece cuando no hay vacío de esperanza, ni debilitamiento de voluntad, ni pérdida de fe.

Uno crece al aceptar la realidad y al tener el aplomo de vivirla. Crece cuando acepta su destino, y tiene voluntad de trabajar para cambiarlo.

Uno crece asimilando y aprendiendo de lo que deja detrás… construyendo y proyectando lo que tiene por delante. Crece cuando se supera, se valora, y da frutos. Cuando abre caminos dejando huellas, asimilando experiencias. ¡Y siembra raíces!

Uno crece cuando se impone metas, sin importarle comentarios negativos, ni prejuicios, cuando da ejemplos sin importarle burlas, ni desdenes. Cuando se es fuerte por carácter, sostenido por formación, sensible por temperamento. ¡Y humano por nacimiento! Cuando enfrenta el invierno aunque pierda las hojas, recoge flores aunque tengan espinas y marca camino aunque se levante
el polvo.

Uno crece ayudando a sus semejantes, conociéndose a sí mismo y dándole a la vida más de lo que recibe. Uno crece cuando se planta para no retroceder y cuando se defiende como águila para no dejar de volar. Cuando se clava como ancla en el mar y se ilumina como una estrella.

Joseph Falcky

 

 

 

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Lola la Soñadora

Esta es la historia de Lola, una chica de pueblo que soñaba con ser ‘alguien’[1].

Lola la soñadora, la que sueña con su príncipe azul de carne y hueso. La que sueña con cambiar el mundo. La que regala amor y anhela recibirlo a cambio. La de los labios rojos y  la sonrisa a flor de piel. La de corazón gigante.

Lola la que supera todo obstáculo. La que afronta cada situación con fe y esperanza porque confía en Dios sobre todas las cosas. La que sobrepasa toda crítica porque aprendió en el camino que es una persona importante, y sabe que ella vale más por lo que es, que por la percepción que tengan de ella los demás. La que va de frente y valora sobretodo la honestidad y lealtad en la verdadera amistad.

Lola ya no es la chica que creció en un pueblo. Ahora es mucho más porque trascendió, extendió su mirada mucho más allá del horizonte y siguió su estrella. Aún es la que sigue soñando porque es de las personas que creen que los sueños no tienen límites ni fecha de caducidad. Y pese a que no se han cumplido todos sus deseos, es feliz, porque aunque no tiene todo lo que quiere, tiene todo lo que ama y necesita.

Lola no ha perdido la ilusión ni la esperanza, todavía sigue el rumbo de su estrella, persiguiendo sueños y creyendo en ellos.

Gloria Teresa Torres©

[1] Una persona importante.

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Bambú Japonés

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se impacienta frente a la semilla sembrada, halándola con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, por favor!

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo año en un periodo de seis semanas, la planta de bambú crece más de 30 metros. ¿Tardó sólo seis semanas crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.

Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento, que iba a tener después de siete años. Sin embargo, en la vida cotidiana muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que este requiere tiempo.

De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante. En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés y aceptar que, «en tanto no bajemos los brazos» ni abandonemos por no «ver» el resultado que esperamos, sí está sucediendo algo dentro nuestro…

Estamos creciendo, madurando.

Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando esté al fin se materialice.

Si no consigues lo que anhelas, no desesperes… quizás sólo estés echando raíces…

Autor Desconocido

 

 

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El único pájaro que se atreve a picotear un águila es el cuervo. Se sienta sobre su espalda y muerde su cuello. Sin embargo, el águila no responde, ni lucha con el cuervo; no gasta tiempo ni energía en el cuervo. Simplemente abre sus alas y comienza a elevarse más alto en los cielos. Cuanto más alto es el vuelo, más difícil es para el cuervo respirar y luego el cuervo se cae por falta de oxígeno. No pierdas el tiempo con los cuervos, solo llévalos a tus alturas y se desvanecerán. El enemigo se sentará a tus espaldas y te morderá el cuello… «pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán». (Isaías 40:31) -Autor Desconocido

 

 

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