Renovamos nuestros hogares, nuestro vestuario, cambiamos de auto, nos mudamos, mas a veces, no nos damos cuenta, o no queremos ver que debemos modificar algo, la rutina, algún hábito o costumbre que no nos está funcionando. De la misma manera no le damos mucha importancia a la transformación interior. Los tiempos cambian y con ellos nosotros, cada etapa vivida tiene su momento y cumple una función. La naturaleza pasa por cuatro estaciones, todas son maravillosamente hermosas, cada una tiene un propósito y un atractivo especial. La madre Tierra necesita de todas ellas para restaurarse. Nosotros igualmente pasamos por etapas, desde la niñez hasta la ancianidad, todas son muy importantes. Atravesamos cambios físicos y emocionales, confrontamos pérdidas, fracasos y también nuevos comienzos y alegrías. Algunos cambios llegan de momento, sin embargo, son inevitables y nos ayudan, en cierta manera, a ver la vida desde una perspectiva diferente. ‘A cada día le basta su afán’, por eso ve paso a paso, sin prisa pero sin pausa. Tal vez no te has dado cuenta de que todos poseemos las fortalezas y herramientas necesarias para renovarnos y reinventarnos. Cada nuevo día nos da la oportunidad de renacer, de resurgir de las cenizas como el Ave Fénix, y desplegar nuevamente las alas con más fuerzas para volar.
Gloria Teresa