La Dama y el Samurai

Estaban realmente enamorados,
pero no se habían dado cuenta;
al final él fue todo para ella,
igualmente ella fue todo para él.

Los dos solitarios, presos de su destino,
de su pasado y de sus rencores,
anhelando una vida mejor
y el amor que los hiciera sentir vivos.

Cautivo cada uno de amores no correspondidos,
que no les dejaron percibir el verdadero sentir.
Solo en la adversidad de sus últimos días, 
cada uno se percató que eran más importante 
de lo que jamás habían imaginado.

Fue tan breve como la noche o el día,
tan fugaz y profundo a la vez;
ninguno de los dos notó antes lo que sentían
y tampoco imaginaron lo que ocurriría.

El amor llegó tarde a sus vidas,
pero a tiempo para que él escuchara de cerca
sus últimas palabras, su último suspiro.

Ella se marchó primero
en el atardecer de un mar en calma,
prometiéndole que se convertiría en el viento
y que estaría a su lado para siempre.

El partió blandiendo sus katanas,
sabía que era lo último que haría 
pues ya había presagiado su final.
Se atavió con sus mejores galas,
e implorando ayuda al cielo,
luchó por su vida y por su honor.

Y cómo en una leyenda,
en atardeceres se les ve a los dos caminar,
unidos tomados de la mano, 
junto a la orilla del mar. 

Gloria Teresa©️
2/04/2022