Cosas para recordar siempre

  1. Tu presencia es un regalo para el mundo.
  2. Eres una persona única en un millón.
  3. Tu vida puede ser como tu quieras que sea.
  4. Vive cada día con intensidad.
  5. Cuenta tus alegrías, no tus desdichas.
  6. Lucharás contra la adversidad que se te presente.
  7. Dentro tuyo hay infinitas respuestas.
  8. Comprende, ten coraje, se fuerte.
  9. No te impongas limites.
  10. ¡Hay tantos sueños que esperan ser realizados!
  11. Las decisiones son muy importantes como para librarlas al azar.
  12. Lucha por tu ideal, tu sueño, tu premio.
  13. No hay nada tan desgastante como las pre-ocupaciones.
  14. Mientras más carguemos con un problema, mas pesado se hace.
  15. No te tomes las cosas con tanta seriedad.
  16. Vive una vida de serenidad, no de lamentos.
  17. Recuerda que un poco de amor recorre largos caminos.
  18. Recuerda que mucho… es para siempre.
  19. Recuerda que la amistad es una sabia inversión.
  20. Los tesoros de la vida son personas… unidas.
  21. Nunca es tarde.
  22. Transforma lo cotidiano en extraordinario.
  23. Ten salud, esperanza y felicidad.
  24. Pídele un deseo a una estrella.

Y jamás olvides… ni siquiera por un día, cuan especial eres.

Autor Desconocido

Creciendo espiritualmente

El crecimiento espiritual es el desarrollo que vamos adquiriendo, cada uno de manera individual, en nuestro interior y que nos conecta con Dios, la creación y los demás seres humanos. Al igual que en el desarrollo físico cuando queremos estar en forma, en el cual debemos adoptar un régimen alimentario sano y de buenos hábitos de salud, el acrecentamiento espiritual va de la mano de algunos aspectos esenciales. Somos seres holísticos, por lo que el cuerpo, la mente y el espíritu deben estar en armonía. De tal manera que según nos preocupamos por nuestro físico y por nuestra salud emocional, debemos también ocuparnos de nuestra espiritualidad. Esta última nos provee dirección, nos ayuda a mantener una vida equilibrada, y a encontrar el significado y propósito en nuestras vidas.

Gloria Teresa