La complacencia es un estado de satisfacción en el que buscamos la aprobación por todo y de todos. Asimismo, también sucede a la inversa, ya que muchas veces tratamos de complacer a todo el mundo. Lamentablemente, no podemos complacer a todas las personas a nuestro alrededor, ya que no todas están de acuerdo con nuestros pareceres, creencias y modos de actuar; y viceversa, es difícil la aceptación total. Por lo que debemos liberarnos de la necesidad de sentirnos aprobados y de, a su vez, satisfacer las expectativas del otro. A quien único debemos agradar y sentirnos contentos con ello es a Dios, porque solo Él se complace en nosotros por lo que somos, no por lo que tenemos o hacemos.
Gloria Teresa



Muy cierto Gloria Teresa, qué difícil y angustiante vivir en ese estado de complacencia, que además no tiene sentido. Un abrazo desde Italia.
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