El verano nos invita a presenciar
atardeceres fascinantes y hermosos,
envueltos en colores de alegría,
apasionados y esplendorosos.
El naranja nos contagia de entusiasmo,
el verde nos inunda de esperanza,
el rojo nos despierta los sentidos
y el azul nos cubre de armonía y calma.
El amarillo dorado del Sol
tonalidad candente y deslumbrante,
nos irradia optimismo, energía,
calidez y alegría rebosante.
Ya sea a la orilla del mar
o desde lo alto de una montaña,
observar la caída del sol
es una experiencia imborrable.
¿Qué más les puedo contar
de atardeceres hermosos?,
que nos invitan a reflexionar
y a llenarnos de paz y de gozo.
Gloria Teresa
(6/27/2023)