Plantar

Photo by cottonbro on Pexels.com

¿Han escuchado alguna vez la siguiente frase, “donde quiera que Dios te haya plantado florece”? Esta expresión se refiere a que no importa dónde estemos asentados, de dónde vengamos, cómo seamos o cómo estemos, si tenemos mucho o poco, lo importante es dar fruto. Mas para obtener y brindar buenos frutos hay que saber sembrar. Tal vez al principio necesitemos la ayuda de expertos que nos guíen para conseguir mejores resultados. Al igual que las plantas, necesitaremos un terreno fértil, esa tierra somos nosotros mismos y nuestras fortalezas; agua y luz que representan nuestra actitud, sentimientos y emociones positivos; y dedicar bastante tiempo con esmero a nuestro jardín, o sea, a nuestro crecimiento. No esperes a la primavera para florecer, o a fin de año para cultivar nuevas metas. Cada día es un comienzo y una oportunidad para plantar semillas nuevas. También hay tiempo de plantar y tiempo de florecer. -Gloria Teresa

Triunfar

Photo by Jill Wellington on Pexels.com

El triunfo es un signo de alegría cuando todo marcha bien. Mas, ¿cómo podemos alcanzar la victoria cuando estamos en medio de pruebas? La respuesta es sencilla, aferrándonos muy fuerte a Dios, a su Divina Misericordia y a sus promesas. La palabra de Dios es un bálsamo, nos conforta, nos llena de paz y nos da vida. Ante el dolor podemos reaccionar de tal o cual manera, la decisión es nuestra. ¿Nuestra?, sí nuestra, porque nosotros mismos tenemos la autoridad de elegir cómo sentirnos. Del mismo modo podemos elegir ser vencedores en vez de vencidos. Cuando estés pasando por un mal momento, ora y deja que el Señor manifieste todo su poder, haciendo tuyo este versículo que el Señor te muestra en su Palabra, “Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. (2 Corintios:12-9). Decide triunfar cada día. -Gloria Teresa

Enseñanza

Photo by Anastasia Shuraeva on Pexels.com

El legado que dejamos es la manera en que impactamos a otros seres humanos con nuestro ejemplo. De igual manera somos tocados por otras personas que van dejando una marca en nuestras vidas. La vida, a su vez, va dejando su rastro y se dice que es la mejor escuela, pues a través de ella vamos adquiriendo experiencia. La enseñanza va de la mano del aprendizaje y cada día aprendemos algo nuevo. Por medio de la enseñanza transmitimos conocimiento, hábitos, experiencias y creencias, nos convertimos en un modelo a seguir. ¿Cuál es el legado que queremos transmitir? Me parece que la mejor herencia es incitar con nuestro buen ejemplo, especialmente a nuestros hijos, la enseñanza a través de nuestros valores. Enseñémosle el valor de la amistad, la comprensión y el ser solidarios, a desarrollar paciencia y tolerancia, el respeto, pero sobretodo el amor al prójimo, en el amor se resume todo lo demás. -Gloria Teresa

Transformación

Photo by VisionPic .net on Pexels.com

La transformación es un proceso de cambio que se puede manifestar ya sea por decisión propia, porque nos dimos cuenta que lo necesitamos; o bien por circunstancias adversas que llegan de momento y es menester un reajuste a nuestra forma de ser y a nuestras costumbres. Podemos definirlo como un proceso evolutivo necesario que se da en nuestro interior, que nos lleva a movernos de nuestra zona de confort, para poder realizar el cambio que realmente queremos en nuestras vidas. Sin embargo, esta metamorfosis no sucede de la noche a la mañana, se produce en etapas y requiere de tiempo, de examinarnos profundamente, de mucha paciencia y perseverancia, y sobretodo de un cambio de actitud. La oruga al final se convierte en Mariposa, a través de un proceso largo y doloroso, quizás, a su vez, tedioso. Igual pasa con nosotros, el cambio es una oportunidad para crecer, para mejorar y para convertirnos en mejores seres humanos; para transformarnos en la hermosa Mariposa que cada uno de nosotros deseamos llegar a ser.

Gloria Teresa

Entonces vendrá la Paz

Photo by Marius Venter on Pexels.com

Si crees que la sonrisa tiene más fuerza que las armas,
si crees en el poder de una mano abierta,
si crees que lo que une a los hombres es más que lo que los separa,
si crees que el hecho de ser diferente es una riqueza y no un peligro,
¡entonces vendrá la paz!

Si sabes mirar al otro con un poco de amor,
si prefieres la esperanza a la sospecha,
si piensas que tú eres el que tiene que dar el primer paso en lugar del otro,
si el llanto de un bebe es aun capaz de estremecerte,
¡entonces vendrá la paz!

Si puedes sentir alegría con el éxito de tu vecino,
si crees que el perdón puede más que la venganza,
si eres capaz de dar tu tiempo gratuitamente por amor,
si para ti el otro es sobre todo un hermano,
¡entonces vendrá la paz!

Si sabes aceptar las críticas,
si te resistes a echar la culpa de todo a los demás,
si prefieres que te hagan daño antes que hacerlo,
si rechazas la idea de que eres indispensable,
¡entonces vendrá la paz!

Autor Desconocido

¿Crecemos?

En el sendero de tu vida, si te pones a coleccionar heridas eternamente sangrantes, vivirás como un pájaro herido incapaz de volver a volar.

Uno crece cuando no hay vacío de esperanza, ni debilitamiento de voluntad, ni pérdida de fe.

Uno crece al aceptar la realidad y al tener el aplomo de vivirla. Crece cuando acepta su destino, y tiene voluntad de trabajar para cambiarlo.

Uno crece asimilando y aprendiendo de lo que deja detrás… construyendo y proyectando lo que tiene por delante. Crece cuando se supera, se valora, y da frutos. Cuando abre caminos dejando huellas, asimilando experiencias. ¡Y siembra raíces!

Uno crece cuando se impone metas, sin importarle comentarios negativos, ni prejuicios, cuando da ejemplos sin importarle burlas, ni desdenes. Cuando se es fuerte por carácter, sostenido por formación, sensible por temperamento. ¡Y humano por nacimiento! Cuando enfrenta el invierno aunque pierda las hojas, recoge flores aunque tengan espinas y marca camino aunque se levante
el polvo.

Uno crece ayudando a sus semejantes, conociéndose a sí mismo y dándole a la vida más de lo que recibe. Uno crece cuando se planta para no retroceder y cuando se defiende como águila para no dejar de volar. Cuando se clava como ancla en el mar y se ilumina como una estrella.

Joseph Falcky

 

 

 

Imagen: Pixabay

Bambú Japonés

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se impacienta frente a la semilla sembrada, halándola con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, por favor!

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo año en un periodo de seis semanas, la planta de bambú crece más de 30 metros. ¿Tardó sólo seis semanas crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.

Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento, que iba a tener después de siete años. Sin embargo, en la vida cotidiana muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que este requiere tiempo.

De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante. En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés y aceptar que, «en tanto no bajemos los brazos» ni abandonemos por no «ver» el resultado que esperamos, sí está sucediendo algo dentro nuestro…

Estamos creciendo, madurando.

Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando esté al fin se materialice.

Si no consigues lo que anhelas, no desesperes… quizás sólo estés echando raíces…

Autor Desconocido

 

 

Imagen: Pixabay

 

El único pájaro que se atreve a picotear un águila es el cuervo. Se sienta sobre su espalda y muerde su cuello. Sin embargo, el águila no responde, ni lucha con el cuervo; no gasta tiempo ni energía en el cuervo. Simplemente abre sus alas y comienza a elevarse más alto en los cielos. Cuanto más alto es el vuelo, más difícil es para el cuervo respirar y luego el cuervo se cae por falta de oxígeno. No pierdas el tiempo con los cuervos, solo llévalos a tus alturas y se desvanecerán. El enemigo se sentará a tus espaldas y te morderá el cuello… «pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán». (Isaías 40:31) -Autor Desconocido

 

 

Foto: Pixabay

Jamás dudes de ti

Tienes tanto que ofrecer, tanto que dar y tanto te mereces recibir. No lo dudes jamás.

Conócete y conoce todas tus buenas cualidades.

Regocíjate de las fuerzas maravillosas de mente y cuerpo.

Alégrate de las virtudes que son tuyas y felicítate por todas las cosas admirables que has hecho.

Mantén una actitud positiva. Concéntrate en lo que mayor felicidad te da, y confía en tu persona.

Mantén el ágil ritmo de tu corazón, la alegría de tus pensamientos, y el bienestar de tu ser.

-Autor Desconocido-

 

 

Imagen de Pixabay

En el mes de enero cumplimos nuestro primer aniversario, quiero agradecerles por todo su apoyo, esperando que sean muchos años más compartiendo información, experiencias, conocimiento y todo lo bueno y positivo que les pueda transmitir. Comencé este blog como parte de un deseo que finalmente se hizo realidad. Los sueños se atrapan poco a poco, uno a la vez. Aún me queda mucho por alcanzar, por comunicar, y seguro que sí, también por aprender.  Aunque estuve desconectada unos meses y no pude celebrar la época de navidad con ustedes, aprovecho este momento para que brindemos por todo lo bueno del año que se fue, y por lo bueno que este año 2020 nos dejará. Nunca es tarde para celebrar, para agradecer, para comenzar y recomenzar, para rescatar sueños y terminar proyectos. La vida se vive una vez y no hay vuelta atrás, hay que sacar partido de cada instante como mejor podamos hacerlo; siempre procurando el bien para nosotros y los que están a nuestro alrededor. Atesora cada segundo, pero sobretodo, como decía la Dra. Grace Nouel, «Ama, vive, ríe y se feliz».

-Gloria Teresa