Suavizar las penas de los otros es olvidar las propias. –Abraham Lincoln
Todos en algún momento, unos más que otros, nos preguntamos, ¿cómo olvidar cuando se han tenido experiencias adversas en nuestras vidas?. En realidad, ¿se puede olvidar completamente?. Aunque no olvidamos del todo, sí podemos recordar sin permitir que nos duela. No podemos cambiar nuestro pasado, sin embargo, tenemos la oportunidad de mejorar nuestro presente para disfrutar de un mejor futuro. El tiempo es nuestro mejor aliado, al pasar de los años vamos madurando y aprendiendo a manejar mejor nuestras situaciones y emociones. No olvidamos porque herimos o porque nos hirieron. La clave está en el perdón, pedir perdón si uno ha obrado mal con alguien, y en perdonar y soltar si es que hemos sido heridos, el perdón libera y sana. No es tarea fácil, mas al final podrás liberarte, recordar sin afligirte, y transformar el dolor en amor.
“Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús”. –Filipenses 3:13-14
Gloria Teresa


