Reinventarse: Todos tenemos el derecho de volver a comenzar

Feliz Año Nuevo 2024

Desde lo profundo del corazón, les envío mis mejores deseos para el próximo año. Muchas gracias por el cariño y el apoyo que me han brindado durante el 2023.

La Vida tiene dos Caminos

La vida tiene dos caminos. El camino fácil, liso y sin obstáculos, con sendas y vías rectas, sin montañas ni piedras, donde siempre brilla el sol. El otro es un camino difícil, donde tendremos tropiezos y caídas, altas y bajas, vaivenes, días nublados y de tempestad.

Hay días en que iremos por el camino fácil y otros donde andaremos por el difícil. Hay una gran diferencia entre ambos, pero nosotros siempre seremos los mismos.

Lo más importante aquí es, que no importa por dónde caminemos, nunca olvidemos nuestra esencia, nuestra autenticidad, pero sobretodo la confianza en si mismo.

Y la certeza de que nunca andaremos solos, que hay alguien que va a nuestro lado y que nunca nos abandonará.

Gloria Teresa
(10/03/2023)

Tal vez…

Tal vez envejezco demasiado rápido. Pero lucharé para que cada día de mi vida haya valido la pena.

Tal vez yo sufro innumerables desilusiones en el correr de mi vida. Pero haré que ellas pierdan importancia, ante los gestos de amor que encuentre.

Tal vez yo no tenga fuerzas para realizar todos mis ideales. Pero jamás me consideraré derrotado.

Tal vez en algún instante, yo sufra una terrible caida. Pero no quedaré por mucho tiempo, mirando hacia el suelo.

Tal vez un día el sol deje de brillar. Pero entonces me iré a bañar a la lluvia.

Tal vez un día yo sufra alguna injusticia. Pero jamás asumiré el papel de víctima.

Tal vez yo tengo que enfrentar algunos enemigos. Pero tendré humildad para aceptar las manos que se extenderán en dirección mia.

Tal vez una de esas noches frias, yo derramaré muchas lágrimas. Pero no me avergonzaré por ese gesto.

Tal vez sea engañado innumerables veces. Pero no dejaré de creer que en algún lugar, alguien merece mi confianza.

Tal vez con el tiempo yo perciba que cometí grandes errores. Pero no desistiré de continuar mi camino.

Tal vez con el correr de los años yo pierda grandes amistades. Pero aprenderé, que aquellos que realmente son mis verdaderos amigos, nunca estarán perdidos.

Tal vez algunas personas deseen mal para mí. Pero continuaré plantando la semilla de la fraternidad por donde quiera que yo pase.

Tal vez yo quede triste al concluir que no consigo seguír el ritmo de la música. Pero entonces, trataré que la música siga el compás de mis pasos.

Tal vez yo nunca consiga ver un arco iris. Pero aprenderé a diseñar uno, aunque solo sea dentro de mi corazón.

Tal vez hoy yo me sienta débil. Pero mañana recomenzaré de nuevo, aún si es de una manera diferente.

Tal vez yo no aprenda todas las lecciones necesarias. Pero tendré la conciencia que las verdaderas enseñanzas ya están grabadas en mi alma.

Tal vez yo me deprima por no ser capaz de saber la letra de aquella música. Pero quedaré feliz con las otras capacidades que poseo.

Tal vez la voluntad de abandonar todo se vuelva mi compañera. Pero en vez de huir, correré tras aquello que anhelo.

Tal vez yo no tenga motivos para grandes celebraciones. Pero no me dejaré de alegrar con las pequeñas conquistas.

Tal vez yo no sea exactamente quien me gustaría ser. Pero pasaré a admirar quien soy. Porque al final sabré que, aún con incontables dudas, soy capaz de construir una vida mejor. Y si aún no me convencí de eso, es porque como dice aquel dicho: “todavia no llega el fin».

Porque al final no habrá ningún “tal vez” y sí, la certeza de que mi vida valió la pena y que yo lo hice lo mejor que pude…

Aristóteles Onassis

Hoy elijo…

Hoy elijo recibir todo lo bueno que Dios y la vida desean darme.

Aprovechar las buenas oportunidades que se me presentan porque no regresarán.

Fluir con la corriente cuando esté a mi favor, pero del mismo modo, fluir en contra de ella cuando lo crea necesario.

Darme prioridad sin descuidar lo que es realmente importante.

Aceptarme como soy y abrazar mi genuinidad, sin creerme mejor que nadie.

Pasar tiempo de calidad conmigo y con las personas que son significativas en mi vida.

Pero sobretodo, amarme, perdonarme y escucharme más.

Gloria Teresa Torres ©

Imagen: Pixabay

Abracemos nuestra autenticidad

Somos más que un cuerpo, una piel o un rostro. Hoy quiero que recordemos que nuestra verdadera belleza sobrepasa los estrechos límites de los estándares de belleza impuestos por la sociedad. No permitamos que estos criterios definan nuestro valor.

Somos seres únicos, valiosos e irrepetibles, llenos de cualidades que nos hacen brillar con luz propia. Somos mucho más que nuestra apariencia física. Nuestra belleza se refleja en nuestros pensamientos, acciones y en la forma en que nos tratamos a nosotros mismos y a los demás. Poseemos el poder de inspirar a otros con nuestra luz interior.

La belleza no se mide en tallas, formas o colores específicos. La misma reside en la confianza y el amor propio que irradiamos desde nuestra propia esencia. Somos hermosos por nuestra genuinidad y la pasión que ponemos en todo lo que hacemos.

Abracemos nuestra autenticidad y celebremos nuestras diferencias. No necesitamos encajar en un molde específico. La verdadera belleza se encuentra en la diversidad y en la habilidad de desafiar los patrones establecidos.

No permitamos que nadie nos defina. Recordemos que somos merecedores de amor y respeto, exactamente como somos. Somos dueños de nuestra propia historia y de vivir y amar según nuestros propios términos. Nuestra fuerza y ​​resiliencia son los rasgos más hermosos que poseemos.

Gloria Teresa Torres©️

Imagen principal suministrada por Google.

Gratitud

Decía Cicerón que, «la gratitud no es sólo la más grande de las virtudes, sino la madre de todas las demás”. Además de ser una virtud, la gratitud es un sentimiento de estima hacia otras personas o situaciones, que se manifiesta en nosotros cuando recibimos algo que nos agrada o que estamos esperando con mucho deseo. También nos sentimos agradecidos cuando alguien nos ayuda en algo que estemos haciendo, o cuando nos extienden la mano en un momento difícil. Por otro lado, la gratitud como valor social, nos brinda grandes beneficios tanto a nosotros como individuos, como a la sociedad su totalidad.

Desde muy pequeños nos enseñan tanto en nuestros hogares, como en la escuela, a dar las gracias. Con el paso de los años, a muchas personas, ya sea por experiencias de la vida o por otras razones, se les olvida, o echan a un lado esta virtud. Sin embargo, aunque no nos sintamos obligados a demostrar agradecimiento, varios estudios clínicos demuestran que la gratitud puede tener efectos muy positivos sobre nuestro organismo, ya que:

  • Aumenta la sensación de bienestar.
  • Ayuda a minimizar el estrés, la depresión y la ansiedad.
  • Disminuye la presión arterial.
  • Mejora la calidad del sueño y el sistema inmunológico.
  • Mejora las relaciones sociales.
  • Refuerza la autoestima.
  • Inspira la generosidad, amabilidad y compasión.

Hay infinidad de motivos con los cuales sentirse agradecidos. Cuando sentimos gratitud, no solo nos encontramos bien con nosotros mismos, sino que atraemos más bendiciones y experiencias positivas a nuestras vidas. Estar agradecidos, no solo en los momentos buenos y felices, sino también en épocas no tan buenas, nos permite aprender a ser mejores cada día. Sentir gratitud y mostrarla, es una acción que debemos practicar todos los días, en cada momento en que tengamos la oportunidad.

Gloria Teresa

Buscando la dirección de Dios

Buscar la dirección de Dios, es la mejor decisión que podemos tomar. Cuando en oración ponemos todo en manos de Él, no sólo confiando, sino también esperando en Su tiempo, veremos cómo las cosas se mueven a nuestro favor. En Ezequiel 1:12 podemos ver una muestra de lo que ésto significa: “Todos caminaban de frente, y no se volvían al andar. Iban en la dirección en que el poder de Dios los llevaba”. A veces las cosas no salen como las deseamos, pero sí de acuerdo a la voluntad de Dios, porque Él mismo sabe lo que mejor nos conviene.

Gloria Teresa

Imagen de Pixabay

Temía

Temía estar solo, hasta que aprendí a quererme a mi mismo.
Temía fracasar, hasta que me di cuenta que únicamente fracaso si no lo intento.
Temía lo que la gente opinara de mí, hasta que me di cuenta de que de todos modos
opinarían de mí.
Temía me rechazaran, hasta que entendí que debía tener fe en mi mismo.
Temía al dolor, hasta que aprendí que éste es necesario para crecer.
Temía a la verdad, hasta que descubrí la fealdad de las mentiras.
Temía a la muerte, hasta que aprendí que no es el final, sino más bien el comienzo.
Temía al odio, hasta que me di cuenta que no es otra cosa más que ignorancia.
Temía al ridículo, hasta que aprendí a reírme de mi mismo.
Temía hacerme viejo, hasta que comprendí que ganaba sabiduría día a día.
Temía al pasado, hasta que comprendí que no podía herirme más.
Temía a la oscuridad, hasta que vi la belleza de la luz de una estrella.
Temía al cambio, hasta que vi que aún la mariposa más hermosa necesitaba pasar
por una metamorfosis antes de volar.

Autor Desconocido