Saber

En la vida no todo lo sabemos, y aunque aprendamos mucho, hay que saber cómo y cuándo aplicamos todo ese conocimiento. Nunca dejamos de aprender, porque cada día trae una nueva enseñanza. Qué aburrido sería saberlo todo y perdernos la oportunidad y la emoción de descubrir algo nuevo. Todo tiene su tiempo, hay que saber amar, saber callar, saber discernir, saber comprender, saber dominarse, saber plantar, saber perdonar, saber recibir y saber dar.

Gloria Teresa

No hay peor ciego que aquel que no quiere ver

Nuestros ojos no sólo están abiertos a ver cosas, literalmente hablando. El evangelio de Mateo, capítulo 9, versículo 30, “Y los ojos de ellos fueron abiertos” (RV1960), se refiere a uno de los milagros que hizo Jesús cuando hizo ver a los ciegos.

Leemos esta Palabra y la podemos aplicar o llevar al plano espiritual y preguntarnos: ¿Tenemos nuestros ojos abiertos a la Fe? ¿Podemos ver lo que Dios quiere para nosotros? ¿Dejamos entrar a Jesús a nuestras vidas para que pueda abrir nuestros ojos a la Fe y a la Gracia que Él mismo nos regala?

Muchas veces se presentan a nuestras vidas situaciones buenas o malas y personas con algún propósito, para que podamos ver o discernir qué debemos hacer o no; hacia dónde debemos dirigirnos o no; o hacia dónde debemos mirar o no.

Dios no castiga a nadie ni nos envía cosas malas. Él sí permite, a veces, que atravesemos por dificultades estando Él mismo con nosotros, ayudándonos y  dirigiéndonos en todo momento, porque desea que VEAMOS el camino a seguir, porque ÉL ES EL CAMINO.

Con nuestros ojos físicos podemos ver toda la belleza que hay a nuestro alrededor. Abramos también nuestros ojos del alma, para así poder ver aquellas cosas que el Señor quiere que veamos, aquello que Él nos quiere revelar. Asimismo, nosotros también podremos decir: “Y nuestros ojos también fueron abiertos”.

Porque “no hay peor ciego que aquel que no quiere ver”.

Gloria Teresa Torres

 

Caridad

La caridad entra por casa, es una expresión que aprendí desde pequeña y que también la hice mía. Algunas personas hacen la caridad descuidando su hogar y a su familia. Es importante ayudar a los demás, mas debemos practicar la caridad primero desde el hogar, para luego poder llevarla a otros. Si bien es cierto que debemos amar al prójimo y ayudarle en todo lo que podamos, no podemos dar de lo que no tenemos. Si en nuestros hogares no hay amor, comprensión, paz, respeto, apoyo y el deseo auténtico de ayudarse entre si, no podremos ejercer bien la virtud de la caridad. Al practicarla, debemos hacerlo por amor al prójimo y porque nos llena de regocijo, no por quedar bien con la sociedad o por obtener reconocimiento. Practica a hacer la caridad comenzando por pequeños actos, un saludo, una sonrisa, una llamada, expresa tu amor, cariño o admiración por otra persona, escucha a quien precisa ser escuchado y anima al que lo necesita, extiende una mano en lo que puedas. Y lo más importante, haz el bien sin mirar a quien. Esa persona que un día te lastimó, algún día necesitará de ti, devuelve bien por mal, demuestra de qué estás hecho, créeme que en el proceso podrás perdonar y sentirás paz.  

Gloria Teresa

Respiro

El respiro es el alivio que se siente luego de una aflicción, preocupación, o de una sobrecarga emocional fuerte. Estar continuamente repitiendo ‘no tengo tiempo para nada’, ‘no puedo con todo’, ‘tengo que esto, tengo que lo otro’, estar pensando en lo próximo que tenemos que hacer, cuando no hemos terminado lo primero, son señales de que estamos cargados de ansiedad y estrés, viviendo una vida muy acelerada. Necesitamos un respiro, observar qué estamos haciendo incorrectamente y modificar nuestros hábitos, bajar la velocidad y hacer una pausa en nuestro diario vivir. Sobretodo debemos organizarnos, establecer prioridades, ver qué cosas debemos hacer primero, cuales podemos dejar para luego y en cuales podemos solicitar ayuda. Muchas veces nos cargamos con cosas que pueden hacer otras personas, nos lo echamos todo encima. Solo podemos hacer una cosa a la vez, haz un alto, respira profundamente, entre tarea y tarea toma pequeños descansos, aprende a relajarte, no es imposible ni difícil, es cuestión de aprender. Aprender a sacar tiempo para cada cosa, porque si te pones a pensar que el tiempo no te alcanzará para todo lo que tienes que hacer, no tendrás tiempo para nada.

Gloria Teresa

Servir

Cuando escuchamos la palabra servir, se puede pensar en sumisión, opresión, es visto como algo despectivo o denigrante. Sin embargo, el servicio es un acto de amor. Es un cúmulo de acciones en las cuales nos sentimos de provecho cuando de auxiliar a las demás personas se trata. En el momento en que somos de utilidad, cumplimos con la misión que nos ha sido encomendada, de igual manera, la que nos hemos fijado nosotros mismos. El entusiasmo de servir redunda en satisfacción, ya que ayudando a otros también nos beneficiamos, olvidándonos un poco, o bastante, de nuestras propias dificultades. Seamos serviciales no por obligación, es algo que debe nacer de lo profundo de nuestro ser, debemos hacerlo con amor y alegría, como si estuviéramos haciendo algo hermoso por y para nosotros mismos. 

Gloria Teresa

Callar

Si bien tenemos el derecho a expresar lo que sentimos, debemos hacerlo asertivamente, de la manera más adecuada posible y en el momento preciso. A veces es mejor callar, como dice el refrán, ‘calladitos nos vemos más bonitos’. Debemos saber, o mejor dicho, aprender a comunicarnos. En una conversación donde ya se estén subiendo los tonos, escucha bien antes de responder; y si lo que escuchas no te gusta o te da coraje, cuenta hasta diez y calla. Esto no significa que debes tragarte la situación, solo que debes calmarte, tomarte un tiempo y pensar bien lo que vas a decir. En un momento de enojo puedes llegar a decir cosas que luego harán que te arrepientas.

Gloria Teresa

Solidaridad

La solidaridad no es solamente compartir con otros cosas materiales, también debemos ser solidarios en momentos de crisis que es cuando más se necesita. La solidaridad es sinónimo de unidad, de ayuda mutua, de trabajar y luchar unidos por un mismo fin y/o en servicio de las demás personas. Cuando estamos atravesando por momentos difíciles, nos gusta que igualmente sean solidarios con nosotros. Primero hay que ser solidarios, luego cosechas amor y respeto. Haz el bien sin mirar a quién.

Gloria Teresa

Aprobación

Los seres humanos nos necesitamos unos a otros, no somos seres solitarios ni tampoco fuimos creados para estar solos. Sin embargo, esto no implica que tenemos que estar acompañados, o que necesitamos la aprobación de otros para estar felices y completos. Nos gusta ser aceptados, halagados y valorados, no hay nada malo en ello, mas, cuando esa necesidad de aceptación por parte de otros se sale de control, significa que dependemos totalmente de las demás personas para sentirnos realizados. En la medida en que dependamos totalmente de la opinión ajena, estamos  entregando las riendas de nuestra vida en sus manos. La soledad no es un estado o circunstancia negativa, es una etapa por la cual muchos de nosotros hemos transitado o hemos de atravesar alguna vez. Muchas veces la buscamos con el fin de pensar y podernos concentrar mejor o porque nos hace falta un tiempo a solas. Mas cuando una persona se siente sola sin buscar estarlo (a pesar de tener amigos, familia, conocidos), y ese vacío le trastoca negativamente al punto de deprimirse y afectar su salud emocional, debe buscar ayuda profesional para poder manejarlo. Dos cosas debemos de comprender y tener claras, una es que no podemos agradarle a todo el mundo por más que nos esforcemos y queramos. La segunda, recuérdala bien, tú eres tan importante como los demás, somos seres únicos creados por Dios a su imagen y semejanza.

Gloria Teresa

Resplandecer

El Señor nos pule y nos transforma hasta sacarnos brillo y convertirnos en una joya hermosa. Nuestro deber como cristianos es brillar donde quiera que Él nos ponga; hacer la diferencia y que se note. Reflejar paz, amor, humildad, generosidad, paciencia, caridad. Brillar con la luz de Cristo.

Gloria Teresa

Alivio

Photo by Riccardo Bresciani on Pexels.com

El alivio es esa sensación de placer que sentimos cuando todo nos sale bien, cuando nos desahogamos, cuando nos libramos de una carga muy pesada, cuando podemos perdonar, o cuando resolvemos un problema que nos agobia. Hay muchas cosas más por las cuales podemos sentirnos agobiados y todas son una carga emocional muy fuerte. La carga emocional, si la vamos a comparar, podríamos decir que es como una gran piedra que cae sobre nosotros, y en la medida que el tiempo pasa y no podemos manejar algún problema, esta piedra va creciendo más y más. El dolor emocional, que puede ser tan o más fuerte que el físico, también puede aliviarse. Somos nosotros mismos los primeros que debemos procurar recuperarnos, somos seres resilientes, tenemos la capacidad de levantarnos y reponernos después de cada prueba. Poseemos dentro de nosotros las herramientas y las fuerzas necesarias para liberarnos del enorme peso de esa piedra que nos arropa. Con fuerza de voluntad, mente y actitud positiva, con la ayuda de familiares y amigos de confianza, o ayuda de profesionales si es que no puedes solo. La carga emocional también produce desgaste físico, por lo que además debemos descansar, irnos de viaje a un lugar en contacto con la naturaleza, tomarnos un tiempo solo para nosotros, para poder pensar con claridad o meditar. Asimismo, ayudar a aliviar el dolor de otro es la mejor medicina para aliviar tu propio dolor. 

Gloria Teresa