Aceptar

Aceptar es una palabra que unas veces aplaudimos, otras no. Aceptamos todo lo bueno que nos sucede, mas sin embargo, qué difícil es aceptar lo desagradable, lo molesto, lo injusto y lo malo. No damos un paso o no nos atrevemos a tomar riesgos sino tenemos al menos una pizca de seguridad de que nos irá bien. Mas nada es seguro en esta vida y las cosas muchas veces no son como deseamos. El miedo al fracaso nos paraliza, porque no aceptamos no tener éxito en lo que emprendemos. No fracasa quien no obtiene la victoria, sino quien no se arriesga y lo intenta. No tenemos el poder de controlar todo lo que sucede en nuestras vidas, mas sí podemos decidir aceptarlo. Hay situaciones en las cuales sí podemos hacer algo. Sin embargo, luchar contra lo que está fuera de nuestro alcance, nos agota emocional y psicológicamente. Aceptar la realidad cuando no queda nada que hacer es lo más saludable. Aceptar no es sinónimo de conformidad. Una persona luchadora y abierta a tomar riesgos sabrá aceptar con positivismo lo que surja en su vida, le guste o no. Una persona conformista, no lucha, se lamenta porque piensa que no merece algo mejor, no se arriesga. Lo primero que debemos hacer es aceptarnos tal y como somos, con nuestras virtudes y defectos, con nuestros éxitos y fracasos. A veces, podemos nadar contra la corriente, sin embargo, hay veces en que la corriente es mucho más fuerte que nosotros mismos. Lucha por lo que deseas, mas si en el camino tienes algún tropiezo, acéptalo y sigue hacia adelante reconociendo que lo has intentado. La vida está llena de retos, aceptar lo bueno y también la adversidad, aunque nos sea difícil, depende de nuestra actitud.

Gloria Teresa

Enfoque

Mantenernos enfocados en la meta que deseamos alcanzar nos ayudará a llegar a ella. Es importante el compromiso, la disciplina y el trabajo duro. Muchas veces nos obsesionamos y gastamos toda nuestra energía desatendiendo aspectos valiosos de nuestras vidas. Debemos establecer límites y prioridades y mantener la concentración en el objetivo, sin descuidar lo que realmente importa. 

Gloria Teresa

Confianza

Tener confianza es tener la seguridad en alguien o en algo. Confiamos en otra persona porque tenemos la seguridad de que esa persona no nos va a defraudar y podemos contar con ella. También podemos tener confianza en algo, ese algo puede ser algún suceso o evento agradable que estamos esperando con mucho ánimo, del cual estamos seguros que tendrá éxito. La confianza es sinónimo de esperanza, de tranquilidad, de certidumbre, de seguridad. Como creyentes, tenemos confianza plena y absoluta en Dios, lo que significa a su vez que esperamos en Él con la certeza de que nunca nos decepcionará. Señor, enséñanos a confiar cada día más en Ti, con la convicción de que nos proteges, y que como nos dices en Tu Palabra, ni un pelo de nuestra cabeza se cae sin que Tú lo permitas. 

Gloria Teresa

Sencillez

La sencillez carece de grandeza, mas sin embargo, en las cosas sencillas es que encontramos los significados más sublimes. Las personas sencillas son aquellas que prefieren no llamar la atención, no necesitan de presumir lo que tienen pues saben que lo importante en la vida no es la cantidad sino la calidad. La sencillez es una cualidad de grandes personas, sean ricas o pobres, la clase social no importa. Cuántas personas conocemos que tienen grandes fortunas, mas viven una vida muy sencilla, no se sienten superiores ni menosprecian a los demás. La felicidad no se encuentra en lo material, eso es efímero. La persona sencilla no busca destacarse, ya que en su forma de ser, vivir, vestir y comportarse puede pasar desapercibida; mas en mi opinión, son las más que se destacan, considerando la regla de que menos es más. Las cosas más importantes en la vida son las más sencillas y no cuestan nada. La familia, los amigos, un amanecer o atardecer, un hermoso día de invierno o de primavera, caminar bajo la lluvia, disfrutar de un buen libro y de un buen café, una buena película en la mañana de sábado (las de navidad son mis preferidas), etc. La felicidad no se encuentra al final del camino, se encuentra a tu alrededor, en el presente, el mañana es incierto, no dejes para mañana lo que puedas aprovechar hoy.

Gloria Teresa

Saber

En la vida no todo lo sabemos, y aunque aprendamos mucho, hay que saber cómo y cuándo aplicamos todo ese conocimiento. Nunca dejamos de aprender, porque cada día trae una nueva enseñanza. Qué aburrido sería saberlo todo y perdernos la oportunidad y la emoción de descubrir algo nuevo. Todo tiene su tiempo, hay que saber amar, saber callar, saber discernir, saber comprender, saber dominarse, saber plantar, saber perdonar, saber recibir y saber dar.

Gloria Teresa

Vivir

‘Me olvidé de vivir’, así dice la canción de Julio Iglesias. Vivimos tan aceleradamente que realmente se nos olvida disfrutar en el día a día lo que realmente es valioso; lo más sencillo, lo más noble, lo que le da sentido a nuestro existir. Algunas veces llenamos nuestra mente con pensamientos y recuerdos negativos, con problemas que no podemos resolver de una manera efectiva o inmediata. Otras veces le damos sentido y valor, o perdemos el tiempo en cosas materiales que no son tan importantes. Ya para cuando nos damos cuenta, se nos pasa la vida, es tarde, muy tarde, o demasiado tarde. Comienza a vivir, y no la vida loca, sino una vida con sentido, con propósito, llena de alegría. Estar alegres es una decisión que debemos tomar y retomar cada día al despertar. ¿Que no te va bien hoy?, ya mañana te irá mejor. ¿Que estás atravesando una situación difícil?, no te durará toda la vida, todo tiene una solución, como también cumple un propósito. ¿Que para mi es muy fácil decirlo?, no, para mí no ha sido fácil, me ha tocado aplicarme lo que te estoy diciendo, mas gracias a Dios no lo dejé para luego, no se me hizo tarde. Estás a tiempo, no cuesta dinero cambiar de actitud y mejorar tu calidad de vida emocional. Detente, saca de tu mente y tu vida la actitud y pensamientos negativos para que lo positivo pueda entrar. Dale paso a los detalles pequeños y significativos de la vida, atesora cada momento. Dios te dio la vida para vivirla, no para sufrirla, Él sabe que puedes sobrellevar cada problema que se te presenta, y si sientes que no puedes solo, ahí está Él para ayudarte. -Gloria Teresa

No hay peor ciego que aquel que no quiere ver

Nuestros ojos no sólo están abiertos a ver cosas, literalmente hablando. El evangelio de Mateo, capítulo 9, versículo 30, “Y los ojos de ellos fueron abiertos” (RV1960), se refiere a uno de los milagros que hizo Jesús cuando hizo ver a los ciegos.

Leemos esta Palabra y la podemos aplicar o llevar al plano espiritual y preguntarnos: ¿Tenemos nuestros ojos abiertos a la Fe? ¿Podemos ver lo que Dios quiere para nosotros? ¿Dejamos entrar a Jesús a nuestras vidas para que pueda abrir nuestros ojos a la Fe y a la Gracia que Él mismo nos regala?

Muchas veces se presentan a nuestras vidas situaciones buenas o malas y personas con algún propósito, para que podamos ver o discernir qué debemos hacer o no; hacia dónde debemos dirigirnos o no; o hacia dónde debemos mirar o no.

Dios no castiga a nadie ni nos envía cosas malas. Él sí permite, a veces, que atravesemos por dificultades estando Él mismo con nosotros, ayudándonos y  dirigiéndonos en todo momento, porque desea que VEAMOS el camino a seguir, porque ÉL ES EL CAMINO.

Con nuestros ojos físicos podemos ver toda la belleza que hay a nuestro alrededor. Abramos también nuestros ojos del alma, para así poder ver aquellas cosas que el Señor quiere que veamos, aquello que Él nos quiere revelar. Asimismo, nosotros también podremos decir: “Y nuestros ojos también fueron abiertos”.

Porque “no hay peor ciego que aquel que no quiere ver”.

Gloria Teresa Torres

 

Mi árbol y yo

Nos hemos hecho amigos y en la distancia nos observamos. Quién sabe cuánto dure nuestra amistad. Se quedó tan solo y triste al comienzo del otoño que no supe cómo consolarlo…

Hoy le he vuelto a observar, es más alto que yo, erguido y vestido con sus mejores galas ha recibido a la primavera, hasta tiene otro color, se nota que es feliz a su manera.

Me he decidido a abrazarlo, a que me deje estar a su lado, que no sienta que lo ignoro, que sepa que entiendo sus sentimientos en cada estación del año.

Asimismo he bajado, le he sonreído hasta llegar a su lado… Miré lo alto que era, lo joven, sentí el bien que me hace su presencia.

Le di un abrazo gigante lleno de amor, no llegaban mis brazos a todo su cuerpo, había crecido mucho en el transcurso del año.

Así quedé por un largo rato, él tan inmóvil, tan altivo, tan sutil como elegante, me dejó que me llenará de la energía que emanaba, de su magia, de su alta copa, de todo lo que de lejos a cada rato me gustaba, tenía un no se qué, su sombra.

Supe lo bien que me hacía verlo cada mañana, observarnos desde lejos, primavera, verano, otoño e invierno… Así pasaron los años, de amigos a compañeros, a protegernos en silencio, nuestra paz no fue buscada, se hicieron socias.

Seguro que hoy estará esperando para que siga observando que llegaron nuestras vecinas, esas locas golondrinas, que sus ramas son más altas y las raices profundas…

Sí, mi amistad es fuerte y duradera, seguiré estando contigo… Mi árbol me ha saludado y yo le he sonreído.

Macarena Crespo