Estamos acostumbrados a celebrar ocasiones especiales, triunfos, festividades, entre otras. Esperamos a ciertos días en el año para festejar los mismos. Sin embargo olvidamos una celebración que es más importante que todas las demás. Olvidamos celebrar la vida. Cada mañana al despertar debemos hacerlo con alegría, con una actitud agradecida, por cada oportunidad, cada comienzo, por todas las bendiciones que hasta aquí el Señor nos ha concedido y por todas las que vendrán. Disfruta los pequeños detalles que te regala el día a día, pon pasión y empeño en todo lo que haces, ríe, llora, ama, perdona, pero sobretodo, celebra la vida.
Gloria Teresa


