Aunque no recuerdo el año cuando nos mudamos a la casa frente a la plaza de recreo del pueblo, sí les puedo contar que era una casa muy bonita de dos plantas, de estilo colonial, con tejas en el alero del techo y en el de las ventanas, con arcos y columnas en los balcones. En el mismo vecindario, en la esquina a mano derecha ocupando una manzana completa también frente a la plaza, se encuentra la parroquia Nuestra Señora de la Candelaria y San Matías. Es una de las iglesias católicas más antiguas de mi país, construída en 1729, nueve años antes de la fundación del pueblo; incluída en el Registro Nacional de Lugares Históricos de Estados Unidos.
Nuestra casa era (1) una vivienda de dos plantas, dos casas aparte. Mis padres y yo vivíamos en el primer nivel, en el segundo vivían mis tías (las hermanas de mi padre) y una de mis hermanas mayores. Del matrimonio de mis padres soy la única hija y la más pequeña de las hijas de mi padre. La casa tenía, tanto en el primer piso como en el segundo, un balcón cuadrado muy amplio. Era mi lugar favorito, ‘mi lugar de poder’ (2). Además de pasar tiempo de relax sentados en las mecedoras, era el lugar donde nos sentábamos a conversar largas horas en familia. Ya fuera en la primera planta como en la segunda, fueron los dos balcones lugares muy significativos para mí.
Desde los balcones, veía pasar, los autos, la gente por la calle y un poco más lejos los que venían a pasear por la plaza, asimismo admiraba el cielo y la naturaleza. Me sentaba en la mecedora a pensar y a soñar los sueños propios de una niña y más tarde adolescente. Como mis padres trabajaban y yo llegaba temprano del colegio, me quedaba con las tías hasta que ellos regresaban. Recuerdo una época de mi niñez en la cual esperaba en el balcón a mi padre todas las tardes a la hora de su regreso del trabajo. Tan pronto lo veía subiendo las escalinatas de la plaza, salía corriendo a alcanzarlo y fundirnos en un abrazo. También con la misma alegría, desde el balcón aguardaba a mi madre que llegaba más temprano que él. Y cuando mi hermana se fue a estudiar a la universidad y tuvo que hospedarse, con el mismo entusiamo desde el balcón esperaba a que llegara los viernes.
A finales del mes de enero y principios de febrero, se comemoran las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Candelaria, patrona del pueblo. Las mismas se celebraban en la plaza, ubicando alrededor de ella las machinas (3), los quioscos (4) y las picas (5) para los juegos de apuestas. La festividad de la Virgen, el día 2 de febrero, era y aún es un día muy especial. Por vivir tan cerca de la iglesia y tener un balcón desde donde se veía perfectamente la celebración de ese día, con la imagen de la Virgen en el techo de la iglesia y un espectáculo de fuegos artificiales, la casa se llenaba de familia, conocidos y hasta las hermanas de la caridad del colegio donde estudié también nos acompañaban.
En nuestra casa el balcón era la entrada al hogar, el lugar donde se recibía a la familia y a las visitas. Una estancia donde bien podía ser un lugar de encuentros y tertulias en ocasiones, y en la mayor parte del tiempo un lugar privado, el mejor para reflexionar. Bien lo podíamos utilizar para comer o tomarnos alguna merienda, además en él me dedicaba a estudiar, escribir, o leer un buen libro y también echaba la imaginación a volar. Al igual que en el resto de la casa, a la hora de comprar muebles, se escogían coordinados de sillas y mecedoras para decorar el mismo y se acentuaba la decoración con plantas. Como indiqué al principio, ambos balcones eran estancias cuadradas. Tenían solamente dos lados abiertos, con barandas de hierro y madera en el reposa brazos; la forma de arriba en arco, columnas de espiral en cada esquina y tejas (6) en en alero del techo, en la parte de arriba del arco. Si tuviera la oportunidad de mandar a construir una casa, la haría de la misma forma, al menos con el mismo balcón.
En la época moderna, donde la mayoría de las personas viven una vida agitada y el tiempo que pasan en sus hogares lo hacen encerrados, el balcón fue relegado a un segundo o tercer plano. Además de ésto, muchas firmas constructoras de casas y apartamentos no vieron los balcones como un lugar importante o de gran necesidad, y aprovecharon ese espacio para hacer una estancia o habitación más grande. Sin embargo, el fenómeno de la pandemia le ha devuelto al balcón su protagonismo, y se ha convertido en el punto para encontrarse y comunicarse con el exterior, incluso se ha transformado en el lugar favorito de muchos que aún no habían descubierto sus encantos. Se ha tornado en una nueva manera de compartir y conocer gente y vecinos, especialmente en condominios, que ni tan siquiera se habían visto antes. Las personas han salido a los balcones a cantar, a aplaudir, a bailar, a disfrutar de la vida, a tener un rato de esparcimiento y lo más importante, a ser feliz, aunque sea por un momento.
Algunos balcones nos dan la bienvenida a los hogares y son el lugar preferido para tomar aire fresco. A su vez, nos comunican con el exterior, son testigos de grandes momentos, de encuentros y conversaciones y también de despedidas. Nos reciben para darnos apoyo en momentos que lo necesitamos y escuchan nuestras quejas y lamentos, además de nuestras alegrías. Cuentan historias de todos los tiempos. Resisten las tempestades, cambios climáticos y guerras, quedando algunos marcados por la historia. No duermen y no descansan y son espectadores de los más hermosos amaneceres y anocheceres. Todos son muy importantes y cada uno cumple con la función que cada cual le asigna.
El balcón… es ese lugar a donde siempre quiero regresar…
Gloria Teresa©️
Les comparto uno de los pocos poemas que he escrito, donde menciono el balcón:
Desde mis Sueños
En el balcón de mis sueños,
rodeada de gaviotas,
delineo arcoíris,
desbordados de esperanzas.
En el jardín de mis sueños,
habitan hadas madrinas,
rosas, lirios y claveles,
envueltos en añoranzas.
En el baile de mis sueños,
sueña que te sueña y canta,
soñando con las estrellas,
imaginando alcanzarlas.
Desde el balcón esperanzas,
desde el jardín añoranzas,
sigo bailando y soñando,
con el corazón y el alma.
Gloria Teresa©️
Notas al calce:
- La casa aún está, pero ya no vivimos ahí.
- Frase alusiva al lugar donde te sientes poderosa/so.
- Máquinas de recreo como las que ponen en las ferias. Ejemplo: Carrusel de caballitos, etc..
- Puestos donde se vende comida y bebida.
- Ruleta que, durante las fiestas patronales, se instala en pabellones o quioscos construidos alrededor de la plaza pública o de la iglesia.
- Las tejas estaban solamente en el segundo piso.