Para alcanzar tus metas y sueños sólo tienes que dar el primer paso y comenzar a caminar. Quizás  no llegarás rápido o pronto, mas no debes preocuparte, disfruta del camino y del paisaje. Como decía Antonio Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. -Gloria Teresa

Hoy da comienzo la Semana de la Mujer, celebrando el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Deseo felicitar a todas las mujeres especiales en mi vida, especialmente a mi hermosa hija.

“Mujer, eres un ser único en la creación porque fuiste escogida para dar vida, para guiar, para inspirar. Mujer empoderada, luchadora, sensible, apasionada, guerrera, genuina y diferente. La que da y arriesga todo, la que vive orgullosa de sus virtudes mas no se avergüenza de sus defectos. La que grita desde su silencio más no se calla ante las injusticias. Mujer que brillas desde tu interior, nadie tiene el derecho de apagar tu luz, porque brillas con luz propia. A ti mujer, en cualquiera de tus variantes, madre, hermana, hija, esposa, amiga, abuela, sobrina, nieta. ¡Feliz Día Internacional de la Mujer!” -Gloria Teresa-

Me encantó esta frase y se las comparto: “Puede ser que el gallo cante, pero es la gallina quien pone los huevos”. -Margaret Thatcher-

#FelizDíaInternacionalDeLaMujer
#HappyWomensDay
#DünyaKadınlarGünüKutluOlsun

Jamás dudes de ti

Tienes tanto que ofrecer, tanto que dar y tanto te mereces recibir. No lo dudes jamás.

Conócete y conoce todas tus buenas cualidades.

Regocíjate de las fuerzas maravillosas de mente y cuerpo.

Alégrate de las virtudes que son tuyas y felicítate por todas las cosas admirables que has hecho.

Mantén una actitud positiva. Concéntrate en lo que mayor felicidad te da, y confía en tu persona.

Mantén el ágil ritmo de tu corazón, la alegría de tus pensamientos, y el bienestar de tu ser.

-Autor Desconocido-

 

 

Imagen de Pixabay

¡Felicítate por tus buenos errores!

Es inevitable cometer errores, es parte de la vida: por mucho que intentemos evitarlo, los cometeremos.

¡Pero qué bueno es cometerlos! Gracias a nuestra gran capacidad de aprender de los errores podemos ser mejores día a día. Los errores nos pueden enseñar en qué podemos mejorar y a vivir de forma más sensata. Algo bueno se puede sacar de ello… hagámoslo.

Los errores son fruto de nuestro accionar y son muy comunes en nuestras vidas, así muchas veces les veamos con tintes extraordinarios. Si vas al cine, lo más probable es que vayas a ver una película; si vives, lo más probable es que cometas errores.

Nuestras equivocaciones nos deben ayudar a aprender y a evaluar lo que está funcionando en nosotros y lo que no, por ello, si tenemos una actitud positiva siempre veremos en los errores una oportunidad.

Antes de sentirnos desanimados o fracasados, deberíamos mirar los errores en sus justas dimensiones:

¿Nos equivocamos? Sí, pero de ello podemos aprender a reconocer lo que se está agrietado en nuestro corazón para restaurarle, además de evidenciar nuestras fortalezas para seguirlas cultivando y utilizarlas de forma efectiva. Esto es lo que precisamente diferencia un error de otro: nuestra capacidad de aprender, ¿estás apreciando los regalos que el cielo te da en forma de error?, ¿o simplemente te estás quedando paralizado dándote golpes de pecho?.

Al errar tenemos dos opciones: mirar sólo lo negativo y sentirnos muy mal, o reparar los daños y aprender de ellos para construir una vida rodeada de una mayor cantidad de flores de sensatez. Si optamos por la segunda opción, hemos de felicitarnos: ¡aprendimos a rescatar lo bueno de nuestras equivocaciones!

Errar no sólo involucra irnos por el camino empedrado y asumir con responsabilidad las consecuencias de nuestras acciones. Errar es también quedarnos quietas, con los brazos cruzados, para no tomar riesgos, es pretender ser perfectas y exigirle mucho a nuestro corazón sin percatarnos de que equivocarse también está permitido. Es decir, vivir atados a un “no errar” también es errar, ya que nos estamos privando de uno de los mayores privilegios que el cielo nos ha dado: el privilegio de vivir.

Y es que tras todo esto se oculta un tirano sentimiento que nos hace detenernos: el miedo. Ese miedo que nos paraliza y nos llena de prejuicios, el mismo que se encarga de limitarnos y llenarnos de vacíos en el pecho.

Pero la idea no es que nos esclavicemos de ello, la idea es que aprendamos a dominar nuestros sentimientos negativos para vencer las limitaciones que nos auto-imponemos. No debes detener tu andar por nada en este mundo, tus pasos siempre te crearán un camino, tu maravilloso camino. Y en cuanto a errores, solo pueden pasar dos cosas: que te equivoques o que no te equivoques, así que felicítate porque ante cualquiera de estas dos opciones siempre saldrás ganando.

Autor: Lluvia

 

Imagen: Alexandr Ivanov – Pixabay

No culpes a nadie

Nunca te quejes de nadie, ni de nada, porque fundamentalmente tú has hecho lo que querías en tu vida. Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo y el valor de empezar corrigiéndote. El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas de su error.

Nunca te quejes de tu soledad o de tu suerte, enfréntala con valor y acéptala. De una manera u otra es el resultado de tus actos y prueba que tú siempre has de ganar.

No te amargues de tu propio fracaso ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño. Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar. No olvides que la causa de tu presente es tu pasado así como la causa de tu futuro será tu presente.

Aprende de los audaces, de los fuertes, de quien no acepta situaciones, de quien vivirá a pesar de todo, piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo y tus problemas sin eliminarlos morirán.

Aprende a nacer desde el dolor y a ser más grande que el más grande de los obstáculos, mírate en el espejo de ti mismo y serás libre y fuerte y dejarás de ser un títere de las circunstancias porque tú mismo eres tu destino.

Levántate y mira el sol por las mañanas y respira la luz del amanecer. Tú eres parte de la fuerza de tu vida, ahora despiértate, lucha, camina, decídete y triunfarás en la vida; nunca pienses en la suerte, porque la suerte es: el pretexto de los fracasados.

Pablo Neruda