Dicen que el tiempo sana las heridas, no obstante, mientras estamos pasando la prueba no lo entendemos, y entretanto lo asimilamos, todos precisamos en algún momento tanto de ser consolados como de consolar. Hay muchas maneras de proporcionar consuelo, mediante una palabra, una mirada, un abrazo. Algunas veces solamente necesitamos que se nos escuche, la sola presencia de otro ser humano al lado nuestro nos conforta y nos da seguridad. Mas continuamente debemos recordar que en situaciones de desconsuelo siempre hay esperanza, que después de la tormenta regresa la calma y que tras la lluvia siempre saldrá el Sol.
Gloria Teresa