Plantar

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¿Han escuchado alguna vez la siguiente frase, “donde quiera que Dios te haya plantado florece”? Esta expresión se refiere a que no importa dónde estemos asentados, de dónde vengamos, cómo seamos o cómo estemos, si tenemos mucho o poco, lo importante es dar fruto. Mas para obtener y brindar buenos frutos hay que saber sembrar. Tal vez al principio necesitemos la ayuda de expertos que nos guíen para conseguir mejores resultados. Al igual que las plantas, necesitaremos un terreno fértil, esa tierra somos nosotros mismos y nuestras fortalezas; agua y luz que representan nuestra actitud, sentimientos y emociones positivos; y dedicar bastante tiempo con esmero a nuestro jardín, o sea, a nuestro crecimiento. No esperes a la primavera para florecer, o a fin de año para cultivar nuevas metas. Cada día es un comienzo y una oportunidad para plantar semillas nuevas. También hay tiempo de plantar y tiempo de florecer. -Gloria Teresa