El poema que comparto a continuación, es uno escrito al gran comediante puertorriqueño Luis Raúl con motivo de su deceso hace cinco años.
La vida teje misterios difíciles de escrutar.
Nos hace reflexionar sobre asuntos muy, muy serios.
¿Cuáles son esos criterios y cuál es esa medida?
La intensidad requerida de una feliz existencia,
no hay respuesta en la ciencia para el ciclo de la vida.
La muerte es confrontación con esas firmes creencias,
empolvadas de apariencias, débiles en convicción.
Pues si es la liberación de un alma que ha sido ungida,
y a la materia vencida deja para consolarnos…
Debemos regocijarnos de ese ciclo de la vida.
Aún así, es el desapego, nuestra muerte personal,
una batalla campal entre querencia y el ego.
Pero en el desasosiego, por la persona querida
que, de pronto, su partida sacude la humanidad
es que hallamos la verdad de este ciclo de la vida.
Luis Raúl, provocador de risas y de ironías
sin querer, con lo que hacías, ibas cultivando amor.
Hoy en medio del dolor por ese viaje de ida
dejas la isla estremecida, y yo en lágrimas te digo:
Gracias mil querido amigo de este ciclo de la vida.
Por Silverio Pérez