
En uno de esos días en que me dirigía al trabajo, iba dándole gracias a Dios por varias cosas y de momento me vino a la mente “sí, gracias también por el hermano asno”. Aunque sé lo que es un asno quise buscar una definición para luego contarles por qué las gracias; esto es parte de lo que encontré: “es un animal muy sufrido y se le emplea como caballería y como bestia de carga y a veces también de tiro”.[1] Es un animal cuya función es llevar carga pesada ya sea sobre su lomo o tirando de algún carruaje. Y sigo así viajando por el pensamiento y meditando sobre “el hermano asno”. No puedo proseguir mi reflexión sin antes explicarles por qué le llamo “el hermano asno” y hablarles un poco de la historia de dicho animal y la relación que tiene con todo ésto. Por tanto, en ese momento en que meditaba sobre el hermano asno me acordé de San Francisco de Asis[2], y su famoso Cántico de las Criaturas, donde da gracias a Dios por el hermano sol, la hermana luna, el hermano fuego, etc.

Pasemos entonces a parte de su historia, así van comprendiendo más a donde los quiero llevar con esta reflexión. El asno, o burro como se le conoce en nuestro país, es un animal legendario que data de tiempos remotos antes de Cristo. En culturas milenarias como la romana, la griega y la egipcia, ya utilizaban al burro como animal de carga, además de adjudicarle ciertos simbolismos. Por otro lado, en lugares donde hay mucha pobreza y en sitios tan remotos que no llegan los medios de transportación, como en la selva amazónica por ejemplo, los asnos son los que acarrean la carga, los alimentos y las personas. A pesar de no ser tan rápidos y fuertes como los caballos, su mantenimiento es menos costoso, tienen una gran resistencia, una larga vida y son más ágiles[3]. Además son animales que pueden subsistir en las temperaturas desérticas y áridas.
Sí, gracias también por el hermano asno… ¿Cuántas veces nos hemos sentido como el hermano asno?, quien se esfuerza, trabaja y carga, es disciplinado, obediente y pasa desapercibido. Nadie lo toma en cuenta porque además de que es lento también es feo, y además se mofan de él para completar. ¿Cuántos de ustedes pasaron por la experiencia o conocen la historia del sombrero del burro?, porque también se simboliza al burro con la ignorancia o analfabetismo. La autoestima de muchos niños y niñas ha sido marcada por estas nefastas experiencias en las aulas de aprendizaje, donde algunos maestros castigaban a los estudiantes en una esquina, de espalda con un sombrero de burro. Asimismo, muchos de nosotros hemos caído en la práctica de utilizar la siguiente expresión en forma jocosa y sin ninguna intención de causar daño cuando relajamos con amistades y les decimos “no seas burro”.
Sin embargo, quiero que sepas que el hermano asno con su yugo[4] hace una labor muy importante aunque no lo parezca. ¿Has notado a lo largo del relato todas las virtudes que posee? Te las enumero rápidamente: es disciplinado, tiene gran resistencia, es ágil, dócil, paciente y servicial. Está cumpliendo su propósito o misión de vida, y si pudiera hablar quizás nos diría que no se siente como nosotros pensamos que se sentiría. Siempre he tenido la impresión de que el hermano asno es un tipo humilde, y si tuviera autoestima estoy segura que tendría una saludable. Me imagino que los asnos, a partir del momento histórico en que Jesús escogió a uno de ellos para su entrada triunfal en Jerusalén, se sienten los animales de carga más satisfechos y valiosos del universo. Sí, porque Jesús se fijó en ellos, no pidió un camello, ni un caballo y mucho menos un elefante, todos estos últimos animales de mucha fuerza y simbolismo. Porque aunque no veamos la importancia del pasaje bíblico[5], la entrada de Jesús a Jerusalén en un pollino[6] de asna simboliza la humildad que es sinónimo de mansedumbre y fidelidad. Por otro lado no puedo dejar de mencionar que en un asno condujo José a María hacia Belén.

Con la expresión de “gracias también por el hermano asno”, ese día que comencé contándoles, quise expresarle a Dios gratitud por las experiencias no tan buenas, porque de ellas se aprende a ser mejor cada día, se adquiere sabiduría, y son un peldaño más hacia la cima, una montaña más escalada. Así que la próxima vez que te sientas como un burro de carga, que te hagan sentir mal, que hablen mal de ti, que no valoren el esfuerzo que haces, que no vean la belleza que hay en tu interior, que pases desapercibido, dile al Señor: “gracias por el hermano asno”. Gracias por el trabajo, por la carga, por mis defectos y limitaciones, porque soy pasado por alto, porque todo eso me acerca cada día más a ti. Porque como el hermano asno tengo una encomienda, tengo un propósito. Porque Tú te perfeccionas en mi debilidad, porque a pesar de todo podemos hallar descanso en Tu Palabra que nos dice: “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana”.[7]
Gloria Teresa Torres
(Escrito original del 7 de junio de 2014, publicado en Motivando Paz
Notas al calce:
[2] Monje italiano fundador de sacerdotes franciscanos
[3] Wikipedia (es.wikipedia.org)
[4] Simboliza sumisión y entrega
[5] Mateo 21:2-7 (RV
[6] Asno joven, cría de asna
[7] Mateo 11:28-30
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