Motivación

De acuerdo a Anita Woolfolk*, la motivación es un estado interno que incita, dirige y mantiene la conducta. En otras palabras, es el deseo y la emoción que tenemos de hacer algo, lo que nos incita a luchar por nuestros sueños. Es importante estar y mantenernos motivados para así poder lograr lo que deseamos. Muchas veces es difícil porque probablemente nos sentimos mal, sin fuerzas, estamos desenfocados o distraídos, o pasando por alguna situación difícil. No siempre vamos a estar igual de motivados, a pesar de que siempre debe haber una razón que nos impulse a hacer o conseguir algo. Y no basta solamente con tener un motivo, también hace falta voluntad, compromiso, disciplina y persistencia. En la motivación es que está la diferencia entre obtener lo que nos proponemos o resignarnos con lo que tenemos, aunque no estemos satisfechos. La pasión es el motor que nos impulsa a querer alcanzar nuestros más anhelados sueños, la motivación es lo que nos mantiene en movimiento en el camino para alcanzar la meta. -Gloria Teresa

El amor de Dios es la fuerza poderosa que nos motiva a seguir hacia delante.

Gloria Teresa Torres

*Anita Woolfolk es una psicóloga estadounidense especializada en educación infantil.

«Camina siempre adelante, no te salgas del camino, rodéate de personas que aporten, ayuden, te quieran. Haz de vez en cuando un alto en el camino, observa tu presente, olvida tu pasado y pon rumbo a tu futuro».

Macarena Crespo

Alivio

Photo by Riccardo Bresciani on Pexels.com

El alivio es esa sensación de placer que sentimos cuando todo nos sale bien, cuando nos desahogamos, cuando nos libramos de una carga muy pesada, cuando podemos perdonar, o cuando resolvemos un problema que nos agobia. Hay muchas cosas más por las cuales podemos sentirnos agobiados y todas son una carga emocional muy fuerte. La carga emocional, si la vamos a comparar, podríamos decir que es como una gran piedra que cae sobre nosotros, y en la medida que el tiempo pasa y no podemos manejar algún problema, esta piedra va creciendo más y más. El dolor emocional, que puede ser tan o más fuerte que el físico, también puede aliviarse. Somos nosotros mismos los primeros que debemos procurar recuperarnos, somos seres resilientes, tenemos la capacidad de levantarnos y reponernos después de cada prueba. Poseemos dentro de nosotros las herramientas y las fuerzas necesarias para liberarnos del enorme peso de esa piedra que nos arropa. Con fuerza de voluntad, mente y actitud positiva, con la ayuda de familiares y amigos de confianza, o ayuda de profesionales si es que no puedes solo. La carga emocional también produce desgaste físico, por lo que además debemos descansar, irnos de viaje a un lugar en contacto con la naturaleza, tomarnos un tiempo solo para nosotros, para poder pensar con claridad o meditar. Asimismo, ayudar a aliviar el dolor de otro es la mejor medicina para aliviar tu propio dolor. 

Gloria Teresa