La luz de Dios resplandece constantemente en mí y a mi alrededor. La luz divina disipa la oscuridad e ilumina mi mente y mi corazón. Nada puede separarme de Dios. Soy consolado en Su presencia. Soy inspirado, sostenido y fortalecido. Mi creador me apoya y satisface cada una de mis necesidades. El amor y la luz de Dios son mi consuelo infalible siempre. (La Palabra Diaria)
El Señor nos pule y nos transforma hasta sacarnos brillo y convertirnos en una joya hermosa. Nuestro deber como cristianos es brillar donde quiera que Él nos ponga; hacer la diferencia y que se note. Reflejar paz, amor, humildad, generosidad, paciencia, caridad. Brillar con la luz de Cristo. -Gloria Teresa
«Los sabios resplandecerán con el brillo de la bóveda celeste; los que instruyen a las multitudes en el camino de la justicia brillarán como las estrellas por toda la eternidad». -Daniel 12:3