El poder de la sonrisa es extraordinario, beneficia al que la ofrece y contagia al que la recibe. Qué bonito cuando vamos por la calle y alguien nos brinda una sonrisa acompañada de un saludo, eso nos sube el ánimo y nos llena de energía positiva. Cuesta muy poco sonreír, pero a la misma vez en ocasiones nos supone tanto. Sonríe al despertar, es una magnífica manera de comenzar tu día; sonríe cuando te encuentres con otras personas en la calle, ¡qué bien se siente que otra persona te devuelva una sonrisa!; sonríe al hablar por teléfono, la persona al otro lado podrá captar que eres una persona motivada y se contagiará con tu buena actitud. Decía el Reverendo Miguel Limardo, autor del libro Luces Encendidas: «El saber sonreir es una de las muchas maneras de servir». La sonrisa es una de las diferentes formas de ayudar a otros, y no sabes en qué momento alguien la necesitará. La sonrisa habla más que las palabras, y en momentos donde las palabras sobran, una sonrisa lo dice todo.
Gloria Teresa