La Vida tiene dos Caminos

La vida tiene dos caminos. El camino fácil, liso y sin obstáculos, con sendas y vías rectas, sin montañas ni piedras, donde siempre brilla el sol. El otro es un camino difícil, donde tendremos tropiezos y caídas, altas y bajas, vaivenes, días nublados y de tempestad.

Hay días en que iremos por el camino fácil y otros donde andaremos por el difícil. Hay una gran diferencia entre ambos, pero nosotros siempre seremos los mismos.

Lo más importante aquí es, que no importa por dónde caminemos, nunca olvidemos nuestra esencia, nuestra autenticidad, pero sobretodo la confianza en si mismo.

Y la certeza de que nunca andaremos solos, que hay alguien que va a nuestro lado y que nunca nos abandonará.

Gloria Teresa
(10/03/2023)

Tal vez…

Tal vez envejezco demasiado rápido. Pero lucharé para que cada día de mi vida haya valido la pena.

Tal vez yo sufro innumerables desilusiones en el correr de mi vida. Pero haré que ellas pierdan importancia, ante los gestos de amor que encuentre.

Tal vez yo no tenga fuerzas para realizar todos mis ideales. Pero jamás me consideraré derrotado.

Tal vez en algún instante, yo sufra una terrible caida. Pero no quedaré por mucho tiempo, mirando hacia el suelo.

Tal vez un día el sol deje de brillar. Pero entonces me iré a bañar a la lluvia.

Tal vez un día yo sufra alguna injusticia. Pero jamás asumiré el papel de víctima.

Tal vez yo tengo que enfrentar algunos enemigos. Pero tendré humildad para aceptar las manos que se extenderán en dirección mia.

Tal vez una de esas noches frias, yo derramaré muchas lágrimas. Pero no me avergonzaré por ese gesto.

Tal vez sea engañado innumerables veces. Pero no dejaré de creer que en algún lugar, alguien merece mi confianza.

Tal vez con el tiempo yo perciba que cometí grandes errores. Pero no desistiré de continuar mi camino.

Tal vez con el correr de los años yo pierda grandes amistades. Pero aprenderé, que aquellos que realmente son mis verdaderos amigos, nunca estarán perdidos.

Tal vez algunas personas deseen mal para mí. Pero continuaré plantando la semilla de la fraternidad por donde quiera que yo pase.

Tal vez yo quede triste al concluir que no consigo seguír el ritmo de la música. Pero entonces, trataré que la música siga el compás de mis pasos.

Tal vez yo nunca consiga ver un arco iris. Pero aprenderé a diseñar uno, aunque solo sea dentro de mi corazón.

Tal vez hoy yo me sienta débil. Pero mañana recomenzaré de nuevo, aún si es de una manera diferente.

Tal vez yo no aprenda todas las lecciones necesarias. Pero tendré la conciencia que las verdaderas enseñanzas ya están grabadas en mi alma.

Tal vez yo me deprima por no ser capaz de saber la letra de aquella música. Pero quedaré feliz con las otras capacidades que poseo.

Tal vez la voluntad de abandonar todo se vuelva mi compañera. Pero en vez de huir, correré tras aquello que anhelo.

Tal vez yo no tenga motivos para grandes celebraciones. Pero no me dejaré de alegrar con las pequeñas conquistas.

Tal vez yo no sea exactamente quien me gustaría ser. Pero pasaré a admirar quien soy. Porque al final sabré que, aún con incontables dudas, soy capaz de construir una vida mejor. Y si aún no me convencí de eso, es porque como dice aquel dicho: “todavia no llega el fin».

Porque al final no habrá ningún “tal vez” y sí, la certeza de que mi vida valió la pena y que yo lo hice lo mejor que pude…

Aristóteles Onassis

La vida vale la pena vivirla

No nacemos como somos, ni tampoco con todo lo que poseemos. Llegamos al mundo con una una bolsa llena, y con una maleta y una página en blanco vacías. En la bolsa está todo lo que vamos a aprender según vamos creciendo. En la maleta iremos echando y cargando durante nuestro viaje por la vida, las experiencias, las memorias y recuerdos, ya sean buenos o malos. En la página se comenzará a escribir nuestra historia desde el primer día de nuestra existencia.

En algún momento de la vida nos daremos cuenta de que la bolsa no se vacía porque nunca dejamos de aprender. También aprenderemos que deberemos sacar de la maleta y desechar las experiencias, las memorias y recuerdos malos, que aunque nos ayudaron a crecer y a hacernos más fuerte, ya no debemos seguir guardando. Los buenos no pesan, éstos nos darán felicidad y nos ayudarán a motivarnos y a subirnos el ánimo cuando más lo necesitemos.

Igualmente, con el paso del tiempo, nos percataremos de que tenemos muchas páginas escritas, éstas se redactan día a día y forman parte del libro de nuestra vida, el cual será nuestro legado para el mundo, nuestro testimonio, la manera en que nos recordarán. Procuremos que se encuentre en él todo lo que aprendimos, todos nuestros buenos y no tan buenos momentos y todo lo que nos ayudó a crecer, a madurar y a convertirnos en una mejor persona. Si nos caímos y nos levantamos; si nos rendimos o si luchamos; si reimos o si lloramos; si pudimos o no sanarnos; si perdonamos y nos perdonamos. Y que a pesar de todo, todo, todo, nos dimos cuenta, de que la vida, sí vale la pena vivirla.

Gloria Teresa Torres©️