Tanta prisa tenemos por hacer, escribir y dejar oír nuestra voz en el silencio de la eternidad, que olvidamos lo único realmente importante: vivir. –Robert Louis Stevenson
‘Me olvidé de vivir’, así expresa la canción de Julio Iglesias. Vivimos tan aceleradamente que realmente se nos olvida vivir y disfrutar en el día a día las cosas que son realmente significativas; las más sencillas, las más nobles, las que le dan sentido a nuestro existir. Ocupamos nuestra mente de pensamientos y recuerdos negativos, de problemas que no podemos resolver de una manera efectiva o inmediata. Le damos sentido y valor a cosas materiales, sin importancia, «Vanidad de vanidades, dijo el Predicador, todo vanidad», (Eclesiastés 12:8). Ya para cuando nos damos cuenta que se nos pasa la vida, es tarde, muy tarde, o demasiado tarde. Comienza a vivir, y no la vida loca, sino una vida con sentido, con propósito, llena de alegría, estar alegres es una decisión que debemos tomar y retomar cada día al despertar. Llena tu mente y tu vida de cosas positivas, ¿que no te va bien hoy?, ya mañana te irá mejor. ¿Que estás atravesando una situación difícil?, no te durará toda la vida, todo tiene una solución, como también cumple un propósito. ¿Que para mi es muy fácil decirlo?, no, no ha sido fácil, me ha tocado aplicarme lo que te estoy diciendo, mas gracias a Dios no lo dejé para luego, no se me hizo tarde. Estás a tiempo, no cuesta dinero cambiar de actitud y mejorar tu calidad de vida emocional. Detente, saca de tu mente los pensamientos negativos para que los positivos puedan entrar, dale paso a las cosas pequeñas y significativas de la vida, atesora cada momento. Dios te dio la vida para vivirla, no para sufrirla, Él sabe que puedes sobrellevar cada problema que se te presenta, y si sientes que no puedes solo, ahí está Él para ayudarte. -Gloria Teresa
“Yo soy el pan vivo que bajó del cielo. Si alguno come de este pan, vivirá para siempre. Este pan es mi carne, que daré para que el mundo viva”. –Juan 6:51